Cuando todos los arboles y plantas del patio habían brotado, mi árbol preferido se encontraba muerto. Sentí gran pena por él. Un bonsai, precioso. El mejor y más bonito que poseo. Pero aparte de su belleza, el aprecio que le tenía por ser un regalo de mi hermano, a quien le encanta trabajarlos y a los que dedica gran parte de su tiempo.
Desde hace unos dos meses el patio comenzó a coger verdor, pero aquel bonito olmo, continuaba invernando.
Pero desde hace unos diez días, cuando ya lo daba por perdido y después de haberle transmitido la tragedia a mi hermano comenzó a brotar. Un poco tarde, que digo, ¡muy tarde!. Pero después de abrir aquellos brotes y cubrir sus ramas con pequeñas hojas, ha cogido su magnifica belleza. Por ese motivo hoy me he llevado una gran alegría.
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